Estos días que he estado contigo he sido testigo del amor que tu y tus hermanas sienten mutuamente. Ver su constante preocupación por tu bienestar y el impacto que su simple presencia tiene sobre tu ánimo ha sido revelatorio para mí.
Me las imagino de niñas, jugando a la ronda en el desierto con zapatos empolvados y cintas en el pelo. Me las imagino corriendo alrededor de la casa, riéndose entre secretos.
Debieron haber sido una alegría y satisfacción muy grandes para Clotilde y José Lino.
Tú eres la menor y por derecho, la regalona. Haz ejercido y aún ejerces ese derecho con maestría. Yo también soy la menor, pero tengo hermanos y eso de regalona no me ha resultado mucho.
A ti siempre te ha preocupado que nosotros como hermanos seamos unidos y nos comuniquemos regularmente. Ahora comprendo mejor esa preocupación, porque tú quieres que nosotros podamos disfrutar de ese amor de hermanos que tú has disfrutado toda tu vida.
Me diste muy buenos hermanos, y quiero que sepas que los lazos que nos unen son fuertes porque esos lazos a la vez nos unen a tí. Ellos son quienes entienden cómo la vida me hizo quien soy ahora, quienes comparten conmigo lo mas intrínsico de cada ser. Me siento muy bendecida de tenerlos a los dos. Los quiero y admiro mucho.
Me enternece el pensar en Ricardo acariciando suavemente tu pelo para que estés tranquila y puedas dormir. Me da nostalgia recordar a David cantándome canciones en el auto mientras me lleva al aeropuerto después de una de mis visitas, porque sabe que me voy con mucha pena.
Tú nos hiciste hermanos y ahora te vas. Cuando ya no estés yo me voy a sentir triste y a la deriva. Ellos son quienes me van a rescatar y recordar de todo lo bueno que nos ensenaste y de lo bendecidos que hemos sido de tenerte como mamá.
Yo ahora estoy criando a cuatro niñas que espero puedan aprender de ese amor de hermana y atesorarlo para el resto de sus vidas. Así podrán rescatar y alentar a la que se sienta con pena o a la deriva, elevarse mutuamente, juntas recordar quiénes son y entregarse todo el apoyo necesario, especialmente cuando yo ya no esté.
Te quiero mucho mamá. Quisiera poder quitar tu sufrimiento y devolverte esos tiempos de niña, jugando con tus hermanas libre de preocupaciones y con todas las promesas del futuro por delante. Quisiera poder tirar tus miedos por la ventana y refrescar tu pieza de aire nuevo, lleno de satisfacción por tu vida y tus logros.
Pamela.


